Marina

Marina
Marina, de Ezequiel Barranco Moreno

sábado, 10 de septiembre de 2022

Doña Amadora 7: Petra

Me complace que, poco a poco, conozcáis la ciudad y la casa, y que los personajes de mi novela Villa Amadora se vayan presentando.



—«¡Déjame, mamá!, mi padre está muerto y, cuando te miro y veo cómo le sirves, le cuidas, le quieres, siento que tú mueres; mueres cada día para mí, porque nunca has dejado de morir desde ese día; al igual que tu hijo, bañado en alcohol y mierda; tu hermana, sumida en sus delirios; la casa, carcomida por las miserias que arrastramos y nos arrastran. ¡Muertos, sí muertos!, de la misma forma en que yo muero treinta veces al mes, veinticuatro veces al día, y sesenta veces a la hora, al minuto, al segundo.»



VILLA AMADORA está disponible en la Botica de Lectores en Sevilla y en cualquier otra librería física o página de venta online, o se puede adquirir en la editorial (Líberman) o contactando directamente conmigo.

Ilustración: La pelirroja con blusa blanca, de Henri Toulouse-Lautrec 

viernes, 9 de septiembre de 2022

Villa Amadora 6: Jacinto

Me complace que, poco a poco, conozcáis la ciudad y la casa, y que los personajes de mi novela Villa Amadora se vayan presentando.


—«¿Un error evitarle una agonía y un sufrimiento inútil? —replicó Jacinto a su madre— ¿Un error aliviarlo en vez de comprar unas velas para ponerlas a la Virgen y engordar a las beatas y al cura ese? ¿Un error compartir con él su último cigarro? —Jacinto bajó el tono de voz para seguir susurrando sus recuerdos, como si estuviera reviviendo su dolor— ¿Un error presentarme a los pocos días en casa de su viuda? ¿Un error llevarle sus divisas? ¿Un error decirle que luchó como un héroe? ¿Un error suavizarle el relato de su muerte? ¿Un error responder a su abrazo y llorar juntos? ¿Un error despedirme con un saludo militar que tanto me agradeció ella en su nombre?. Tras un segundo de silencio se volvió a su padre: ¡Tú, mutilado, héroe, sargento, falangista, dueño absoluto de la razón, tú no sabes lo que es un error!»

VILLA AMADORA está disponible en la Botica de Lectores en Sevilla y en cualquier otra librería física o página de venta online, o se puede adquirir en la editorial (Líberman) o contactando directamente conmigo. 

Ilustración: Autorretrato con botella, de Edvard Munch

jueves, 8 de septiembre de 2022

Villa Amadora 5: Doña Amadora

Me complace que, poco a poco, conozcáis la ciudad y la casa, y que los personajes de mi novela Villa Amadora se vayan presentando.


—«Pobre Marquitos. Parece un Niño Jesús, recuerdo que decían las beatas —me contó emocionada doña Amadora en la puerta del cuarto como si adivinara mis pensamientos—, y yo contestaba haciéndole carantoñas “¡Ea! Es que lo es”, y él respondía ta, ta, ta, con su vocecita de angelico y todos nos echábamos a reír.»


VILLA AMADORA está disponible en la Botica de Lectores en Sevilla y en cualquier otra librería física o página de venta online, o se puede adquirir en la editorial (Líberman) o contactando directamente conmigo.

Ilustración: Retrato de anciana, de autor desconocido

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Villa Amadora 4: Don Higinio

Me complace que, poco a poco, conozcáis la ciudad y la casa, y que los personajes de mi novela Villa Amadora se vayan presentando.

—«Fueron años muy difíciles, la guerra aún no había acabado, Madrid aguantaba y el gobierno esperaba, no sé a qué, en Valencia; y aquí, aunque el viento parecía soplar a favor nuestra, no sabíamos con seguridad si caeríamos en el lado de los vencedores o si un cambio en los acontecimientos nos negaría la victoria. Yo, por entonces, ya lo tenía claro, decir que sí a lo que me mandaran y hacer lo que me conviniera, ¡Ojo! siempre sin faltar al honor ni a la honra. No voy a negar que me sentía a gusto en el bando que me había tocado, solo quería que respetaran mis costumbres y me dieran lo necesario para comer yo y mi familia, y eso, gracias a mis galones y a mi lealtad, aunque me haya tenido que tragar muchos sapos y, lo sé, hacer daño, lo están cumpliendo. ¿Qué si me arrepiento de mis desmanes? Pues no sé, eran fruto del momento, o del miedo, o de la ira ¡qué sé yo! Lo hecho, hecho está, el pasado no va a volver y dudo mucho que alguien venga ahora a juzgarme, salvo mi conciencia, aunque a esta la tengo bien domesticada.»

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Ilustración. Retrato de Caballero, de Domingo Soler

martes, 6 de septiembre de 2022

Villa Amadora 3: Crispín

Me complace que, poco a poco, conozcáis la ciudad y la casa, y que los personajes de mi novela Villa Amadora se vayan presentando.




—«Siempre he defendido que la vida empieza en el futuro, que es lo que buscamos; se desarrolla en el presente, que es donde habitamos; y acaba en el pasado, que es nuestra añoranza. Hoy, la edad me ofrece la oportunidad de recrearme en mi historia y poner en pie cualquiera de los acontecimientos que han jalonado mi vida.»





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Ilustración: Hombre joven con anciano, de Vicent van Gogh

lunes, 5 de septiembre de 2022

Villa Amadora 2: La casa (Sebas)

Me complace que, poco a poco, conozcáis la ciudad y la casa, y que los personajes de mi novela Villa Amadora se vayan presentando.

—«Nada más entrar al patio —me comentaba Sebas—, la escalera que ves da acceso a la vivienda, y deja abajo el portón a la cuadra y bodega. La puerta principal ya solo se abre las pocas veces que Higinio baja al jardín, su mujer sale a hacer las compras, o Jacinto a sus escapadas nocturnas, de las que, aunque disimula, nadie está ajeno. La cuadra, siempre cerrada, no puede ocultar el cacareo de las gallinas, el rebuzno de la borrica, los ladridos defensivos de los perros, y el maullido de los gatos que entran o salen por la gatera, según el hambre o el celo se lo demanden. Por dentro, la construcción es como castillo con un conjunto de pequeñas celdas independientes en las que don Higinio, Petra, Jacinto y doña Hilaria han levantado sus dependencias, a las que solo se permite entrar doña Amadora, que sube y baja en cada momento las escaleras, en un intento vano de poner orden y reclamar conciliación.»


VILLA AMADORA está disponible en la Botica de Lectores en Sevilla, en cualquier otra librería física o de venta online, o se puede adquirir en la editorial (Líberman) o contactando directamente conmigo.

Ilustración para la novela de Ezequiel Barranco Reina


domingo, 4 de septiembre de 2022

Villa Amadora 1: La ciudad.


Me complace que, poco a poco, vayáis conociendo la ciudad, la casa y los personajes de mi novela Villa Amadora se vayan presentando.

Filas de seminaristas caminaban a la Catedral, en silencio. Ancianas enlutadas arrodilladas ante el Cristo de la Luz musitaban oraciones, en silencio. Cadenas se arrastraban detrás de la Virgen de la Soledad, en silencio. Llantos y golpes en el pecho tras Nuestro Padre Jesús suplicaban, en silencio. El ritmo marcial de la benemérita tras la procesión de los civiles nos aclaraba quien tenía la razón, que debíamos asumir, en silencio. Iglesias llenas en las que solo se oía susurrar alguna oración, en silencio. El rosario de cada noche unía a las familias, en silencio. El obispo Romero levantaba el San Rostro, en silencio, y los devotos rezaban sin atreverse a elevar la mirada, en silencio. Los curas, los militares y los prohombres comían y bebían, reían y festejaban a gritos, y desviaban una mirada inoportuna, en silencio. Bendiciones con saludo romano y la cara al sol prometían un nuevo amanecer en el que no creían, en silencio. Los niños recibían la primera comunión con chocolate, cuando lo había, en silencio. Los fieles asumían ser polvo, en silencio. La cruz del cerro nos miraba, en silencio. El ángelus, la sabatina, el rosario de la aurora, las misas, las vidas de santos, las tres avemarías y el padrenuestro nos aleccionaban, en silencio. Las monjas, los abades y las beatas de la Compañía de María de los Mártires del Purgatorio y el Convento de las Hermanas de la Caridad de Santa Hilaria nos recordaban que el fin de los tiempos estaba por llegar, en silencio. La fe nos recordaba, en silencio, que solo con resignación alcanzaríamos el reino de los cielos. Así, el silencio se enseñoreaba en las mañanas de neblina, las tardes de agobio y las noches de miedo. Y el futuro se presentaba como una promesa sin palabras, que todos escuchábamos, en silencio.

VILLA AMADORA está disponible en librerías, en la editorial (Líberman) o contactando directamente con el autor.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Gemelas

La Esperanza II, de Gustav Klimt

Veían la luz. Tan potente era que laceraba sus miradas ciegas incapaces de llorar, de reconocer un color que no fuera negro sanguinolento. Sus vidas habían sido tranquilas hasta que cruzaron la frontera, esa línea que deja atrás el ayer y abre el mañana.

Macarena aún recuerda la paz del sueño sereno, y el brusco y doloroso despertar, sus compartidos latidos desbocados… y el fulgor. Violentas y dolorosas sacudidas la impulsaron al exterior, al más allá del conocido contorno de silencio amable. Carmen dormía. Macarena encontró el aire necesario para su existencia. Carmen ahogó su voz silente.

            La madre luchaba por abrir el paso y acogerlas. La amable burbuja amniótica estalló. Los cuatro kilos largos de Macarena cruzaron la raya a la vida mientras la vida de Carmen se ahogaba en meconio y la piedad besaba y lloraba en confuso dolor. Macarena pudo escuchar un quejido inaudible, y su hermana calló. 

miércoles, 24 de agosto de 2022

Ejecución

Quasimodo, de Antonie J. Weirtz

Nací sin ojos, lengua, orejas ni nariz, y a mis padres los acusaron de brujería y fueron quemados el mismo día de mi nacimiento. Pude sobrevivir gracias a los cuidados del Gran Inquisidor, que me acogió, como pude comprobar más tarde, para su provecho.

Me obligó a ejercer las tareas más diversas: limpiar, trabajar el huerto, ayudar en las ceremonias o levantar el cadalso, azuzar el fuego y preparar las sepulturas, que yo realicé con humildad y abnegación a pesar de no poder ver, hablar, oír ni oler. Incluso me utilizó de entretenimiento en sus lances cortesanos, demostrando lo que yo era capaz de entender solo con un deseo, un gesto o una mirada suya, y hasta donde había aprendido a controlar mi mente y utilizar mis pensamientos para sobrevivir.

Un día, en un descuido mientras cargaba leña, levanté la cabeza hacia donde sentía su presencia, le dediqué un pensamiento de odio, y dejé de notar su existencia al tiempo él caía inerte en la soledad del jardín del convento.

lunes, 15 de agosto de 2022

Fin de la inocencia

Autorretrato en bola de cristal, de Roberto Montenegro

Entré en la casa la Navidad en que Juanito cumplió un año y su padre me dejó junto a su cuna. Yo disfrutaba con la sonrisa del pequeñín al ver caer la nieve en la bola de cristal en que vivía, hasta que se quedaba dormido. Pasaron los años y aún continuaba jugando conmigo, pero un día de Reyes, ya cumplidos los nueve años, de un manotazo, tiró mi mundo al suelo, se rompió la bola, se desperdigó la nieve y yo quedé tendido en la alfombra. Quise esconderme pues iban a llegar los Reyes, y descubrí entonces decepcionado que eran sus padres, que amenazaban con pisarme sin querer. Hui al jardín a buscar al Ratón Pérez que unos días antes le había dejado un regalo al niño, pero me encontré una inmensa rata de alcantarilla. Ya nunca pude volver a mi bola de cristal.

sábado, 13 de agosto de 2022

Sentidos

Dos personas, de Edvard Munch

Ella escuchó cómo sus pasos se acercaban con decisión, y tembló. Él, conforme avanzaba, disfrutó de su suave olor a lavanda que lo transportó a un idílico campo verde y malva. Ella cerró los ojos, y él notó que le acariciaba la brisa suave de sus pestañas. Él sonrió y ella sintió cómo el leve sonido de sus labios la llevó hacia mares lejanos mecida por el vaivén de las olas. Ambos, antes de iniciar su paseo, se dieron la mano y soltaron sus bastones blancos como cualquier otra hermosa tarde de primavera.

martes, 9 de agosto de 2022

María se asomó a la baranda del puente

Muchachas en el puente, de Edvuard Munch

María se asomó a la baranda del puente. Debajo, un viejo acordeonista tocaba Corazón, corazón y unos chavales lo rodeaban y bailaban al ritmo se la música entre los naranjos que daban sombra al paseo. En el río, un albur sacó la cabeza, movió la cola y se marchó chapoteando en el agua.

María se asomó a la baranda del puente y se quedó un rato mientras martilleaba con sus dedos impacientes al ritmo de Corazón, corazón que, abajo, entre los naranjos y rodeado de pequeños, tocaba un viejo acordeonista. Distraído siguió con su pensamiento a un albur que río abajo chapotaeaba y colmaba su sosiego.

María se asomó a la baranda del puente. Debajo, paralela al río, una fila de naranjos enriquecía la luz fría de los adoquines húmedos y verde de la corriente. Un viejo acordeonista y cinco niños bailaban y daban vida a un cuadro impresionista nunca pintado, y en el río, un rápido albur plata dibujaba sobre la corriente un camino de espuma hacia Dios sabe dónde. 

domingo, 31 de julio de 2022

Después de la tormenta

¡Aún dicen que el pescado es caro!, de Joaquín Sorolla

En la antigua pescadería del puerto se podían ver los restos de la pesca que no se vendió la jornada anterior, y que ya empezaban a oler mal.

            Fue una mañana fría, de poca venta. Emilia reparaba las redes, mientras esperaba a su marido, preocupada porque el tiempo desapacible, la lluvia y el oleaje de la costa gallega hizo que solo salieran a faenar los más atrevidos o necesitados. Ella le imploró que no saliera —«te estás haciendo viejo, Martín», le advirtió—, pero él contestó que estaba harto de comer sopas de pan.

            Cerca ya el anochecer, se dirigió al puerto, pues a esa hora debería llegar el barco con una nueva carga, pero solo encontró a otras mujeres, que observaban en silencio el mar embravecido y escudriñaban el horizonte.

            Al día siguiente miraban juntas al mar en calma, y el pescado cada vez olía peor.

martes, 26 de julio de 2022

El protagonista

Lágrimas de sangre, de Oswaldo Guayasamín

Intenté salir con todas mis fuerzas. Quise abrir la puerta que me impedía el paso y que parecía atascada, sin picaporte ni cerradura. Busqué inútilmente alguna ventana o un resquicio por el que entrara algo de luz y me vi rodeado por cuatro paredes lisas, frías. El silencio era absoluto en el espacio frío y angosto que me rodeaba. Para relajarme procuré respirar hondo hasta llenar los pulmones, pero no había aire. Aporreé la madera que me impedía el paso y grité cuanto pude, pero no me escucharon. Oí entonces unas oraciones susurradas, un llanto apagado y unos pasos que se alejaban. 

martes, 19 de julio de 2022

Premonición

El campo de maíz, de Vicent van Gogh

Caminaba tranquilo por la calle cuando noté que me daban unos golpes en la espalda y una voz me alertaba de que iba a tropezar con una rama caía de un árbol. Me volví y vi a un joven mendigo sentado en el suelo, junto a un portal.

—¿Cómo lo sabes? —le pregunté asombrado al ver su aspecto—. No tienes ojos y no has podido verme a mí ni al obstáculo.

—El olor, es por el olor de tu sangre.

—Pero, tampoco tienes nariz, y son nariz no hay olfato.

—Estoy seguro de lo que te digo.

—¿Y es posible que me hables y me oigas, sin boca ni orejas?

—Siento tu pensamiento y tú, si te esfuerzas, puedes adivinar el mío.

—El caso es que me ha parecido que me golpeabas la espalda al avisarme del peligro, pero no creo que sea posible, te faltan ambas piernas para levantarme y los brazos para tocarme.

—Sé que puedes sentirme como yo te siento a ti.

Seguí andando confuso hasta que tropecé y caí. Con la ropa y ambas manos manchadas de sangre volví la vista atrás y pude ver una sombra informe que pasaba junto a mí y se detenía unos metros más adelante.

 —¿Quién eres?, le pregunté confuso.

—Tu futuro —respondió.

sábado, 9 de julio de 2022

Mi mágica oportunidad de emprendimiento

Ilustración de Eva García para el concurso de relatos Monstruoscopio

Para terminar mi trabajo de fin de curso del taller de brujería le di a mis gemelos una pócima que iluminara su mente, pero algo saló mal y ahí los tengo, de candelabros en la baranda de la escalera. Mis padres no paraban de insultarme por el error y, harta como estaba, les hice un encantamiento y acerté, ahora son dos cuadros colgados de la pared entre unas arañas —antes eran mis gatitos queridos—, que tejen aburridas su red. Mi marido, un ángel caído del cielo, vio el caldero, probó la sopa sin preguntarme y ahí está la criatura, tranquilo y feliz, como un trofeo a mis espaldas. Por suerte bebió muy poco y ha conservado la mirada y el habla. Me dijo que no que no le importaba, que era feliz y que, como buen voyeur, disfrutaba cuando me contoneaba al preparar un bebedizo.

Yo ya he olvidado mis apuntes y me dedico a investigar mis pócimas con éxito. De hecho, era bajita, rechoncha, pálida y poco agraciada y me llamaban Julita y hoy dirijo el Magic Scape Room Madame Juliette con ofertas lúdico-gastronómicas para adultos. Mi marido, sin embargo, tiene un rictus desabrido que me desasosiega.

Publicada en el Concurso de Relatos Monstruoscopio

sábado, 2 de julio de 2022

Proyecto de estado

Escena de calle en París, de Richard Estes

Estimados compromisarios, señor presidente:

Ante el evidente deterioro de la convivencia que la nación está sufriendo, propongo poner en marcha un plan de actuación dividido en diez fases de dos meses de duración cada una:

 

- Fase 1: Mejorar la programación de televisión y otros entretenimientos para la familia.

- Fase 2: Procurar que las casas tengan las mejores medidas de confort, por ejemplo, aire acondicionado centralizado y electrodomésticos adecuados a las necesidades de cada familia.

- Fase 3: Facilitar la máxima seguridad en el domicilio como puertas blindadas, alarmas, etcétera.

- Fase 4: Formación obligatoria para toda la población de informática, internet y redes sociales.

- Fase 5: Potenciar la venta online para la totalidad de los productos básicos.

- Fase 5: Ampliar el comercio digital para la máxima difusión del ocio y descanso, incluyendo televisión con implantación generalizada de plataformas televisivas gratuitas.

- Fase 6: Obligar que todas las casas tengan balcones y ventanales que permitan una adecuada vivencia con la naturaleza y aire libre.

- Fase 7: Publicitar las ventajas de la vida familiar y autoabastecimiento.

- Fase 9: Vigilar y reprimir las actividades de masas en la calle y locales públicos y privados, como manifestaciones, conciertos, eventos deportivos, etcétera. Se elaborará un programa para garantizar el disfrute en jornadas festivas, y los derechos de protesta o reivindicación, gracias al desarrollo de la red informática.

- Fase 10: Conseguido esto, aprovechar que las familias estén en sus casas disfrutando de los beneficios de nuestro plan de desarrollo para cerrar todas las puertas por fuera. 

lunes, 27 de junio de 2022

El recluta y el general

Inauguración del Memorial de Pablo I en Gatchina, de Gustav Schwarz  

Se celebraba el Día de la Fiesta Nacional y la culminación de los activos programados era la gran parada militar presidida por su majestad el rey. Participaban en el anual desfile conmemorativo de la victoria más de cuatro mil efectivos entre militares, zapadores, guardia civil y policía nacional, aparte de cien vehículos y aeronaves. Especial atención recibió un joven militar que desfilaba en un pulcro anonimato entre los impecables soldados del destacamento de tierra.

            Fue en el momento de alcanzar la tribuna de autoridades, cuando el joven perdió el paso y produjo en el capitán general que acompañaba orgulloso al rey, un leve enrojecimiento y un imperceptible rictus de inquietud y vergüenza. Repuesto del desagradable infortunio, bastó un gesto suyo y una sutil mirada amenazante, para que todos los participantes se acoplaran, con perfecta obediencia castrense, al paso perdido de su hijo.

domingo, 19 de junio de 2022

Etapas

Carolina en las escaleras, de David Friedrich

Me acuerdo de mi primer día de trabajo. Por fin había conseguido un contrato con una continuidad razonable. Ese día me paré bajo la gran escalera de acceso al hospital y me quedé mirando la imponente fachada de ocho plantas. Sabía que comenzaba por fin mi andadura y me sentí importante. Subí la escalera despacio, escalón por escalón. El primero lo hice animado por mi mujer; el segundo y tercero, acompañado por mis niños aún no nacidos; más arriba, en el quinto estaba mi casa, y en el sexto mis compañeros. Seguí subiendo, con mis amigos, con mi familia, con los que nacieron y los que fallecieron, con el colegio y las carreras de mis hijos, con mi trabajo fijo, con mis esperanzas y mi cansancio. Continué hasta que por fin llegué a la grada de la puerta principal, para así alcanzar mi hoy y vislumbrar el mañana, me di la vuelta y observé en silencio la escalera desde arriba, y ahí vi todo, mirándome, como lo recordaba, aunque quizás algo desdibujado por la luz del atardecer.

sábado, 11 de junio de 2022

Un grave descuido (obsesión)

Portón (dibujo del autor)

Al abrir para entregarle el paquete pude observar su pequeño recibidor, de no más de dos metros cuadrados, que hacía de distribuidor de la vivienda, rodeado por tres puertas lacadas en blanco. La de la izquierda daba a la cocina, la de enfrente se abría al pasillo y la de la derecha al salón.

            La lámpara de araña iluminaba, con sus dieciocho bombillas distribuidas de tres en tres, de forma milimétrica y proporcional, cada una de las dependencias de forma impecablemente simétrica. En cada esquina un pequeño jarrón con media docena de flores ―rosas, claveles, tulipanes y petunias―, cada una de un color ajustado a las paredes de las respectivas dependencias. Bajo mis pies un felpudo negro ribeteado en blanco, y en el interior una alfombra de lana blanca ribeteada en negro y, sobre ella, el dueño de la vivienda, con la mirada fija en sus zapatillas de piel marrón que intentaban retirar con torpeza una gran pelusa.

            Desolado, avergonzado y confuso cerró la puerta con rapidez y yo tuve que devolver el paquete.