—Tú estás en lo cierto, Sancho —dijo don Quijote—. Vete adonde quisieres y come lo que pudieres, que yo ya estoy satisfecho, y solo me falta dar al alma su refacción, como se la daré escuchando el cuento de este buen hombre.
Marina
Marina, de Ezequiel Barranco Moreno
viernes, 25 de septiembre de 2026
Huelga
Encontraron un anónimo que habían deslizado por debajo de cada puerta. Era un sobre sin remitente ni destinatario, pero a todos les pudo la curiosidad y lo abrieron. Dentro vieron un extraño dibujo y, en ese momento, se quedaron mudos. Ante la desidia y el abandono de los lectores y el mal uso de la lengua, violentos piquetes informativos de la palabra, en nombre de diccionarios, enciclopedias, tratados, novelas, antologías, epístolas y hasta cartas de amor y cartillas infantiles, se adueñaron del planeta y lo convirtieron en un mundo de silencio.
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