—Tú estás en lo cierto, Sancho —dijo don Quijote—. Vete adonde quisieres y come lo que pudieres, que yo ya estoy satisfecho, y solo me falta dar al alma su refacción, como se la daré escuchando el cuento de este buen hombre.
Mi "Villa Amadora", poco a poco, con pasos cortos pero constantes, sigue adelante y dándome satisfacciones.
Pasé una jornada magnífica.