Así se llamaba en nuevo programa,
que sin duda atraería a los telespectadores a "Tele 10", que estaba
pasando por unos niveles bajísimos de audiencia.
Habían dispuesto todo, un escenario
espectacular, un presentador simpático y alegre rodeado de dos azafatas
esculturales, y un público dispuesto a aplaudir y disfrutar con las ocurrencias
de los participantes.
Aunque el formato no se diferenciaba
mucho de cualquier otro concurso, lo que lo hacía único era el contenido y los
premios, para lo cual tuvo que conseguir un difícil acuerdo con el Ministerio
de Justicia.
Desde hacía semanas se anunciaba en
la cadena y en los periódicos la presencia de maltratadores convictos que
estuvieran dispuestos a participar, para aligerar su pena y, de camino, con su
ejemplo, concienciar a la población. La dinámica era simple: cada concursante
debería justificarse ante un riguroso jurado,
pedir perdón a la mujer maltratada y hacer un acto de contricción; si
convencía al jurado, conseguía el perdón de la mujer y si el arrepentimiento
parecía real, se le perdonaría la pena pendiente y se le abonarían cien mil
euros, que debería compartir con la mujer maltratada.
Las opiniones entre la audiencia
fueron variadas, para unos era un refuerzo positivo para la reinserción del
delincuente y una ayuda para la mujer, para otros era una humillación que aumentaría los casos de maltrato y un escándalo al convertir un drama en un
espectáculo televisivo, bajo la tutela de una Justicia que no sabía cómo
abordar el problema.
Se recibieron miles de solicitudes,
lo que achacaron a la facilidad con que podría conseguirse el premio, por lo
que a instancias del Ministerio, los promotores decidieron anular las inscripciones recibidas hasta ese
momento y redactar unas nuevas bases, añadiendo: Si un concursante volviera a
recaer, se publicará en la prensa y
televisión, se multiplicará su pena por cinco y tendría que darle la totalidad
del premio en metálico a la mujer.
Las nuevas bases acabaron con la
polémica. No se presentó nadie, era demasiado riesgo.
![]() |
Unos cuantos piquetitos, de Frida
Kahlo.
|
No me ha parecido nada extraño que apareciese un concurso así, como un productor lea tu relato... al tiempo. La reinserción de maltratadores, pedófilos, violadores es muy difícil por no decir imposible.
ResponderEliminarAh! una nota trivial... para que el programa tenga éxito el presentador debe ser homosexual. Leni Lavado
Si aumenta la audiencia de la cadena y los ingresos del estado...
EliminarMe gusta. Me apunto a hacer algo similar con defraudadores y/o políticos corruptos
ResponderEliminarLos corruptos y defraudadores se arriesbsn más (con el cinero de los demás, claro).
EliminarLa ficción no supera la realidad, Estamos en un circo mediático donde no existe un castigo ejemplarizante. No hay una relación directo entre conducta y castigo. Así que todo vale: "me enajené" "no se lo que me paso", "Algo habría hecho"... si fuera inmediato todo valdría. Ya mismo veremos un concurso así... si no lo hay ya. qué manía de posesión, que educación damos, ahora hay más machistas que antes cómo puede pasar eso. Me lo explique
ResponderEliminarNo solo castigo. Educación, humanidad, respeto...
ResponderEliminar