—Tú estás en lo cierto, Sancho —dijo don Quijote—. Vete adonde quisieres y come lo que pudieres, que yo ya estoy satisfecho, y solo me falta dar al alma su refacción, como se la daré escuchando el cuento de este buen hombre.
Marina

Marina, de Ezequiel Barranco Moreno
domingo, 28 de enero de 2024
In fraganti
Se levantó temprano y se preparó un café, dejó que se enfriara porque a la taza le molestaba que estuviera demasiado caliente. En el salón, al sentarse, la butaca protestó: «Ten cuidado, me has hecho daño». Se disculpó y fue a ducharse, no sin prometerle a la bañera que la próxima vez le tocaría a ella. Ya vestido buscó las llaves, que jugueteaban al esconder en la cómoda en espera de las cosquillas de cada mañana. En el portal vio que llovía y la puerta le aconsejó que volviera a casa a por la gabardina. Así lo hizo y, nada más entrar, oyó unos murmullos y unos suaves gemidos. Se acercó al salón a ver le que le pasaba a su mujer, que lo miró sorprendida, sin poder explicarle lo que estaba haciendo, mientras el sofá repetía: «No es lo que parece».
sábado, 20 de enero de 2024
No te fíes (fábula del cuervo y la cucaracha)
En un secarral se encontró un cuervo a una cucaracha:
—¡Te estoy viendo! —dijo el insecto.
—No te asustes —contestó pájaro hambriento.
—Sé tus intenciones, pero no me puedes comer.
—¡Claro que puedo! No podrás huir.
—Dicen que soy el animal más asqueroso de la naturaleza, hasta los hombres me huyen.
—Puede que tengas razón, no eres apetecible.
—Y también comentan que puedo propagar enfermedades.
—También lo he oído decir.
—Todos saben que sobrevivo en las situaciones más difíciles. Creo que hasta en el vientre de un animal.
—No digas eso, es asqueroso.
—Además, no tengo apenas proteínas y nada de vitaminas. No te aportaría nada.
Y así siguieron hasta que el cuervo se quedó parado mirando al horizonte, moviendo las alas como si fuera a alzar el vuelo. La cucaracha se dio la vuelta, comenzó a alejarse satisfecha de su ingenio… y el cuervo se la comió.
viernes, 19 de enero de 2024
Palabras mágicas
Se me acumulan los garbanzos desde una tarde en que me encontré uno en el suelo y, de broma, le grité señalando al cubo de basura «abracadabra, vuela», y en vez de volatilizarse se convirtió en una pepita de oro. Algo debí pronunciar mal. Cuando lo conté me dijeron que estaba loco, pero al ver que mi familia y todos mis amigos enriquecían, dudaron, quisieron probar y empezaron a traerme tantos que ya no caben en mi casa. Todo fue bien y yo fui feliz, hasta que alguien trajo un garbanzo negro. Ahora vendo legumbres a buen precio.
martes, 9 de enero de 2024
Solo una
Cuando su mujer y sus hijos lo dejaron solo y le dieron la espalda, se levantó decidido a cambiar, a olvidar el alcohol, pero al celebrar un año de abstinencia, convencido de que ya había superado su adicción, decidió tomar una copa, solo una. Hoy no se encuentra solo, pequeñas lagartijas, arañas, fichas de ajedrez y alguna que otra serpiente, lo acompañan.
viernes, 5 de enero de 2024
Buena vecindad
Empezó a llorar al verla consumirse a fuego lento.
Cuando se enteró de que los vapores de la cocción de un vecino molesto eran buenos para el cutis invitó a cenar a María, la dueña del piso de arriba y de esos tacones infernales que la martirizaban. Le pidió que entrara en la marmita, y ella aceptó sin dudarlo, era la norma y así debía ser.
Le conmovió que solo un leve quejido al llegar al punto de cocción alterara su rictus bondadoso. Entonces ya no pudo evitar las lágrimas y tuvo que retirar la cebolla.