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Plaza de la Leña |
Varios jóvenes descansan en los soportales y toman
unos chatos en la cantina cercana. Bajo la sombra de la casa de la derecha, un
toro cambia impresiones con el torero que lo retará esa misma tarde. Enfrente,
en las ventanas de un sobrio edificio blasonado, los reyes de bastos, oros y
copas, debaten sobre el futuro del país. Alrededor del cruceiro
corretean perros, gatos, ratones, una mula y un avestruz. Por último,
molestando a los escasos transeúntes, el Capitán Trueno persigue a la sinuosa
Jessica Rabbit y un fauno corre tras su ninfa favorita.
En la esquina de la izquierda estoy yo, con mi
cuaderno y un lápiz. El silencio quedo de la plaza vacía, cuando el sol cae
desde lo alto quemando hasta a las sombras, deja un gran hueco a la imaginación.
Así da gusto mirar. Y leer.
ResponderEliminarGracias Margarita. Da gusto pintar y ver, escribir y leer, y ser visto y leído.
EliminarUn abrazo.
Seguro que queda vacía?
ResponderEliminarSeguro que no, la llenan los ojos de quien sabe mirar.
EliminarLástima no se sacara más partido de Jessica Rabbit, fue una película alucinante (hace falta más imaginación para ver esa plaza vacía
ResponderEliminarNo está vacía, solo es cuestión de cerrar los ojos y buscar.
EliminarCuando el sol, como dices, cae desde lo alto, quema luces, sombras, personas y animales.
ResponderEliminarPara evitarlo, todos van a practicar una de las más dulces actividades del día.
Incluso la imaginación se apaga a la hora de la siesta.
La imaginación nuestra descansa, solo cambia el campo de batalla.
EliminarPrecioso cuadro Eze.
ResponderEliminarGracias. Pintado en 1995. Hoy perdido.
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