La
bella Yani había sido la causa del conflicto entre su compañero Drika y James,
un investigador inglés que estudiaba las costumbres de las antiguas
civilizaciones africanas, y que no pudo resistirse a los encantos de Yani.
Reunido
el tribunal, tras escuchar a los litigantes, el veredicto fue claro, James era
culpable y, siguiendo la antigua tradición de los Nyoros, debería organizar el
banquete de desagravio, al que acudirían todos los implicados y el resto de los
habitantes del poblado.
A
la mañana siguiente comenzó la jornada, entre festiva y mágica, y todos
disfrutaron de la carne de cabra y de la cerveza de plátano que James ofrecía,
tal como manda la ley. La fiesta siguió alrededor del fuego, y los tambores,
cantos y bailes continuaron hasta el anochecer. Entonces el jefe de la tribu
llamó al Medium Mjandwa para que, con la ayuda de los venerados espíritus
Cwezi, terminara el rito de la reconciliación, y así volviera a reinar la paz y
la armonía.
A
la mañana siguiente la actividad del poblado volvió a la rutina de siempre.
Mientras, apartado y solitario, James
comprobaba como los antiguos espíritus europeos estaban presos en la cárcel de
la razón.
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Dos
mujeres tahitianas (detalle), de Paul Gauguin.
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Hubiera entendido que hubiera sido un español, siempre se han embriagado con el sexo latino, pero un ingles? de ahí que estuvieran presos sus espíritus de la razón, jijiji
ResponderEliminarNuestra civilización occidental es la que "organización" de la razón.
ResponderEliminarSegún Goya, el sueño de la razón produce monstruos, pero...¿qué produce su liberación?. ¿Imaginación quizás?
ResponderEliminarAvanzar, no sé en que dirección, pero avanzar.
EliminarLa conciencia sustentada por los prejuicios puede ser lo que nos lleve a la sinrazón. El conocer y entender a otras culturas puede abrirnos la mente y eliminar prejuicios. Leni Lavado
ResponderEliminarConocer, entender, respetar y aprender.
ResponderEliminarGracias por tu comentario.