![]() |
| Arca de Noé, de Gustave Doré |
Era inevitable. La tercera guerra mundial estaba siendo la más devastadora de la Historia, los nuevos artificios habían demostrado ser miles de veces más eficaces que las bombas atómicas que, no obstante, desarrolladas por una treintena de países estaban sembrando el mundo de destrucción.
Junto a esa hecatombe y probablemente propiciada por ella, se sucedían los terremotos y los mares subían de nivel y anegaban buena parte del mundo, mientras en otras zonas el desierto avanzaba por días.
La inteligencia artificial generativa, tras un riguroso análisis predictivo del algoritmo genético, programó los pasos a dar. Se encendieron los motores de la inmensa nave espacial preparada para la llegada de ese momento y, tal como había sido programada, se activó el programa de salvamento y se acercó lentamente al monte Ararat, hacia donde, gracias a microchips específicamente preparados, se dirigía una pareja joven de cada especie animal.
Una vez acogidas todas las especies conocidas, llegó el momento de que accediera una pareja humana previamente seleccionada y se retirara el puente de acceso a la nave.
Vuelta la normalidad se abrieron las compuertas y los animales fueran saliendo con la orden expresa de que crecieran y se multiplicaran, pero en el momento en que iba a salir la pareja humana, la inteligencia artificial generativa, previniendo un nuevo desastre, tras un serio planteamiento auspiciado por sus redes neuronales, cerró las puertas para evitar que unos nuevos Adán y Eva pudieran salir.

Hicieron bien..
ResponderEliminarNo salvaron la humanidad, el mundo se salvó.
A ver si llegamos y vemos quien gana, la fuerza regenerativa del planeta o el poder destructivo del hombre.
Eliminar