Marina

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Marina, de Ezequiel Barranco Moreno

sábado, 26 de marzo de 2022

El pez y la luna

Caminando bajo la luna, de Joan Miró

El Pez Negro Abisal no solía abandonar las profundidades, hasta que una noche, motivado por un extraño impulso, subió a la superficie. El mar era tan negro como su origen, y la tierra una oscura silueta en el horizonte, ribeteada por la luz blanquecina emanada de una sonrisa celestial, alba como un sueño suspendido en la nada.

—Hola, sonrisa —dijo el pez esperando una respuesta amable.

—Buenas noches, desconocido y extraño ser.

—¿Cómo te llamas? ¿Hacia dónde vas?

—Sigo mi camino —contestó la luna.

—¿Puedo acompañarte?

—Al caer el sol, aquí estaré, cada ocaso.

El planeta, en su feliz cuarto menguante, sonrió, se despidió y continuó su camino sin percatarse de que, a partir de ese encuentro, cada noche, el pez la seguía cruzando océanos, estrechos y canales, hasta el poniente.

Hoy, la luna sonríe rodeada de estrellas que juguetean con las olas, y el Pez Negro Abisal, en la profunda sima, instruye a sus pequeñas luciérnagas sobre los beneficios de la perseverancia.

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