![]() |
El gato Murr, de Carl Spitzweg |
El sol del atardecer iluminaba la estrecha calle mojada por la lluvia de los últimos días. en una pequeña plazuela, más bien un recodo, se alzaba una jacaranda junto una coqueta fuente con motivos mitológicos coronada por un ganso que miraba al cielo sobre una gran concha, y allí se dirigía, como todos los días, a beber y aliviar su vejiga.
Bebió
algunos sorbos del alcorque, olisqueó el tronco de árbol y levantó su pata
derecha para orinar orgulloso, mirando a unos perros que ladraban sin dejar de
mirarlo encerrados tras la verja del jardín del palacete del Duque de
Villasalva, que daba nombre a la plaza.
Los
miró desafiante, removió la arena y las hierbas del alcorque y se rascó el lomo
con la jacaranda que daba color al recoleto enclave, levantó la cabeza y
comenzó a caminar orgulloso en dirección al parterre en que los ladridos se
habían convertido en aullidos amenazadores.
Al
llegar a la puerta, sin detenerse, esbozó lo que parecía ser una sonrisa, levantó
el rabo, encorvó el lomo y maulló burlesco y divertido ante la mirada impotente
de la jauría.
Ja ja
ResponderEliminarGato cachondo.
Gato cachondo, perros rabiosos.
Eliminar