Marina

Marina
Marina, de Ezequiel Barranco Moreno

domingo, 26 de julio de 2026

Mi biblioteca


 

 

Tras muchos años sin pintar he retomado mi afición y pintado en acrílico una imagen de mi biblioteca, que quiero compartir ilustrada con mi relato "Mi Biblioteca" que publiqué en el año 2017.

 

 

 

MI BIBLIOTECA


Al extranjero lo llamábamos el caballero inexistente o el invisible, pero a pesar de su habilidad para desaparecer tras cada fechoría, al final fue capturado, juzgado y encarcelado, dado su carácter violento, en una celda de aislamiento. Tu condena será de  cien años de soledad —dijo el juez indignado— y con esto se acabó los que parecía ser una historia interminable de muertes, violaciones, robos y otros delitos.
    Pasó menos de un mes cuando apareció otro cadáver. Otra joven fue víctima de una violación, y regresaron los delitos con las mismas características. El preso seguía en la cárcel, pero parecía que fuera actuaba un hombre duplicado, destacado aprendiz de las malas artes del presidiario.
    Dos hermana, llamadas Fortunata y Jacinta, fueron las últimas víctimas, la primera fue asesinada y la segunda violada, y el pueblo entero salió a la calle para exigir justicia. A principios de mayo se reunieron en la granja de su padre y así empezó el movimiento que se llamó rebelión en la granja. Fueron mil y una noches de espera a que se hiciera justicia, sin éxito, hasta que los más exaltados del grupo decidieron constituirse en un comité de la muerte y buscar y ejecutar al malvado.
    Aquello parecía la crónica de una muerte anunciada, pero en realidad fue el comienzo de la guerra del fin del mundo. En poco tiempo los miembros del comité convirtieron la granja en un centro de caza y captura, se atrincheraron, armaron y, ante la más mínima sospecha, dispararon a matar. Primero fueron personas que paseaban por allí, después el alcalde que les había recriminado su actitud, luego el jefe de policía y así sucesivamente hasta llegar a los más altos cargos del ejército, el gobierno y miembros de la CIA, que habían venido a adiestrar a las fuerzas del orden local. La comunidad internacional reaccionó a la agresión mandando más material y movilizó a su ejército, pero se encontró con la oposición del ayuntamiento, que interpretó esa ayuda como una injerencia. Mientras, los muertos se amontonaban en los jardines alrededor de la granja secándose a la intemperie, la imaginación del pueblo empezó a oír gritos y movimientos extraños, por lo que la llamaban la casa de los espíritus y, aunque de día les llevaban flores con cautela, por la noche no se atrevían a acercarse.
    Un día salió el más destacado de los miembros del comité y, con voz amenazante y acento extranjero, dijo que no habría paz mientras su hermano siguiera encerrado, y tras decir esto disparó sobre todos los asistentes. No habían terminado de decir esto cuando la aviación se acercó al pueblo y comenzó a bombardear la cárcel, la granja, el ayuntamiento y el pueblo entero, al que consideraban una fuente de conflicto
    No hubo ningún superviviente y la noticia corrió por otros pueblos que comenzaron a organizarse para mostrar su repulsa ante tan grave agresión. La respuesta fue inmediata y contundente, y así comenzó una nueva era con un solo gobierno y un solo pueblo, fruto de la tercera guerra mundial.
    En el pueblo, hoy un erial, solo quedan como huellas imborrables, los gritos del pasado y, a lo lejos, sobre cumbres borrascosas, algún superviviente con miedo a volar.

Historia basada en diecinueve libros de mi biblioteca


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