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Perros de traílla, de Francisco de Goya |
Bruno tenía cuatro perros: Bosco, Buda, Brita y Beth.
Para su can más amado, Bosco, un gran
bóxer, era muy especial Buda, un beagle juguetón, que siempre procuraba
acercarse a Brita, un pequeño bulldog, que solo quería que el travieso Beth, un
bichón frisé, lo dejara tranquilo.
Una noche Beth descubrió Bruno no
despertaba por mucho que lo zarandeara y le ladrara.
Pasaron días y llegó el hambre, Bosco le
dio un tímido bocado al lomo de Bruno. Los demás, lo imitaron y en pocos
minutos se estaban dando un festín.
Semanas más tarde, terminadas las
provisiones, Bosco atacó a Beth ante las protestas de Buda y Brita que, no
obstante, también disfrutaron del ágape, y más terde convenció a Buda de que,
sin el pequeño bichón, solo les quedaba Brita, que no pudo defenderse.
Sin Bruno, y muertos Beth y Brita, Buda
vigilaba constantemente a Bosco, pero éste, aprovechando un descuido, acabó con
él para su avituallamiento.
Con la tranquilidad de que nadie lo
amenazaba, Bosco murió de soledad entre los huesos de sus amigos.